"Adiós, cuidate..."
En la oportunidad que comento fue una mujer la que la utilizó, pero he notado que es común también en los hombres. Recuerdo haberle preguntado "¿de qué?" o "¿porqué?", y no fue por ingenuidad sino porque imaginé que ésa persona tenía, en forma precisa, un "mal presentimiento" en cuanto a mí.
A veces también yo he usado esa frase en las despedidas; ahora me doy cuenta que nunca había reparado en el "cuidate", salvo por el modismo o el convencionalismo.
Es una fórmula ciudadana, no sé muy bien si es nueva o novedosa, pero posee un significado muy especial en la época que vivimos.
En el largo y hermoso verano que se acaba, como siempre, han pasado cosas buenas y cosas malas... pero ¿quién no se animaría a cambiar -si por magia se pudiera- todas las buenas tan sólo por una de las malas?
Si para enfrentar el día alguien debe forzar añadir al saludo de la despedida la advertencia del "cuidarnos"... y si para colmo ya resulta asombrosamente incorporado el hacerlo, algo anda muy mal en el mundo y obviamente no soy el primero en advertirlo.
Decir "Adiós" -recuerdo haber leído- es jugar dolosamente: entregarle al otro la despedida sin convicción, para saber que luego nos reencontraremos.
Pero ya muchas veces el "cuidarnos", el bastarnos por nosotros mismos, es insuficiente.
La compleja maquinaria de los Estados, la soberbia burocracia de los "no culpables", la impunidad y la desvergüenza de los Responsables que rechazan la responsabilidad (sea la Nación que sea) hace que los individuos tengan que graciosamente aceptar que alguien no les robó la vida por haber llegado tarde a la estación del tren, por tener zapatillas limpias y nuevas, o porque nos hayan dado una píldora equivocada, que alguien se haya confundido de calle, o directamente no estar en el momento justo en el lugar inadecuado.
El "cuidate", no es una palabra, ni una despedida, ni una advertencia, ni una admonición: es un síntoma de la enfermedad en la que vivimos.
Dichosos aquellos que -de una u otra forma- no agreguen al juego hermoso y natural de las despedidas momentáneas, el "cuidate".
****************************************
Ésta es la primer publicación del año.
Mi agradecimiento especial a:
Maribé, que siempre está presente.
Albert: un amigo y señor con todas la letras.
Noemí: que se ha preocupado mucho.
Rossina: "que cada día edita mejor".
María Virginia: por viajar de tarde.
La Mala de la Película: que rompió la inercia de mi verano letárgico.
Mi agradecimiento especial a:
Maribé, que siempre está presente.
Albert: un amigo y señor con todas la letras.
Noemí: que se ha preocupado mucho.
Rossina: "que cada día edita mejor".
María Virginia: por viajar de tarde.
La Mala de la Película: que rompió la inercia de mi verano letárgico.















